2022-09-01 13:53:47

"Ni el humor ni el dolor entienden de edad" | Día Internacional de la Solidaridad

En motivo del Día Internacional de la Solidaridad, compartimos el relato de una de nuestras voluntarias, personas imprescindibles que nos ayudan en todo momento y nos apoyan para continuar llevando el humor en los hospitales.

Este es el relato del Estefania, quien no solo es voluntaria de Pallapupas, sino que fue beneficiaria directa del poder de la risa: tuvimos la oportunidad de ayudarla en un momento complicado dentro del hospital. Desde entonces, decidió hacerse voluntaria para aportar su granito de arena y agradecer a la entidad su apoyo cuando más lo necesitaba.

"Conocí a los Pallapupas hace casi 20 años. Yo estaba en la habitación del hospital. Era una mañana aburrida cuando, de repente, unos payasos irrumpieron y empezaron a revolucionar el ambiente. Crearon una historia de princesas, mucho en sintonía con el momento en el que yo estaba. El lugar se fue llenando de curiosidad, de juego, de risa y de galletas volando por la habitación. También me los he encontrado en la UCA, la unidad de cirugía ambulatoria, y he tenido el privilegio de que me acompañaran al quirófano, de que estuvieran allí hasta que me durmiera, y de encontrarlos también al despertar. Sabían transmitir una energía diferente para cada uno de los momentos y siempre respetando aquello que necesitábamos.  

El quirófano siempre da miedo. Siempre. No importa las veces que entres. Pero tener a unas personas al lado que desdramaticen la situación, que respeten el momento de nervios, de miedo, de dolor, y que transformen todo esto en otra energía, es de gran ayuda. Pasar de la tristeza al humor no es fácil, pero los Pallapupas saben cómo hacerlo. Consiguieron que me durmiera riendo en un quirófano, y esto es realmente mágico y bonito.

Para mí no es que los Pallapupas sean importantes en un hospital; para mí son IMPRESCINDIBLES. No importa si eres un niño o un adulto; ni el humor ni el dolor entienden de edad. A nadie le gusta estar en el hospital, pero saber que, si tienes que estar allá, te encontrarás con unas personas maravillosas de nariz roja que te robarán una risa aporta quietud, y también es parte de la cura." 

Gracias, Estefania, por tu historia y para formar parte de nuestra gran familia de voluntarios y voluntarias.

Gracias a todas las personas solidarias que creéis en nuestra tarea y nos ayudáis a llevarla a cabo; socios, donantes y colaboradores. Vosotros también sois imprescindibles.

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